El muro de Kirchner…”Scioli y los intendentes”

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El muro se construye para separar, algo de algo, el que lo construye asume el lugar “de los buenos” y se aisla de los otros, “los malos”, es una barrera de contención, una discriminación hacia “los malos” y una protección “de los buenos”, el más célebre ha sido el Muro de Berlín, el signo más acabado de la intolerancia, se han construido entre pais y pais (EEUU y México), dentro del mismo país (las dos alemanias) y en nuestra versión vernácula en los perímetros de los countries y esta semana entre los vecinos de San isidro y San Fernando…han sido y son sinónimos de la verguenza, su construcción degrada a quién lo hace y humilla al discriminado.

Pero el muro en realidad es un símbolo de la impotencia, del miedo, de la desesperación…una costumbre troglodita y antisocial, algo injustificable, es un gesto de inseguridad aún cuando se construyan…en nombre de la seguridad…tal el caso de lo hecho por Posse en estas horas.

Pero también es cierto que cosas graves suceden contidianamente en la provincia de Buenos Aires y el muro lo refleja, al igual que el muro político que Néstor Kirchner pretende levantar en el principal distrito del país con las placas de Scioli y los intendentes, para proteger su proyecto político detrás de ellos,en un escenario que él pretende sea…Yo o el diluvio !!!, con un claro mensaje, si yo pierdo, perdemos todos, ustedes se beneficiaron ahora es tiempo de pagar por lo recibido (subsidios, cloacas, etc,etc), poniendo a todos a parir detrás de su lógica imperiosa…Plata o mierda !!! una lôgica perversa y siniestra pero entendible en aquèl que desesperadamente busca conservar el poder.

Pasaran estas Pascuas, serà un tiempo de velar las armas para la batalla final, que arranca  el lunes a 75 dìas de las elecciones legislativas y la casa no està en orden !!! por màs muros que se construyan, los reales y los polìticos…les dejo este hermoso video, una aguda reflexiòn sobre lo que hay de cada  lado  de un muro…los afectos destrozados y la soledad…

1 comentario

  1. Durante años escuchamos varias veces (Menem, De la Rúa), expresiones del tipo “yo no perdí”; “io no era el candidato”, “no se plebiscitaba la gestión de mi gobierno” “sólo se trataba de una renovación parcial de la cámara”.
    En todas esas oportunidades, analistas políticos, comentaristas, simples locutores radiales y televisivos, la totalidad de los opositores y, prácticamente la totalidad del electorado (incluyendo los ocasionalmente oficialistas), sabíamos que no era verdad.
    Cada elección, y especialmente las de mediados de un mandato, no solo vaticinan qué ocurrirá dos años después terminando de reacomodar posibles acuerdos y alianzas, sino que sí demuestran la aprobación o desaprobación de la gestión del gobierno.
    Esto lo supo Alfonsín cuando después de la “aprobación del ‘85”, la “desaprobación del ‘87” con el triunfo de la renovación peronista dio inicio a su retirada. Menem, “aprobado” en el ’91, en el ’93, en la constituyente y el ’95; “desaprobado” en el ’97, aunque permaneció en el poder hasta el final, no tuvo tiempo de garantizar la absoluta impunidad. De la Rúa que creyó y comentó que él no había perdido, fue apabullado en las elecciones del 2001 y reemplazado en los hechos por el “consejo de gobernadores”, ante quien debía rendir cuentas cada semana para finalmente, sin llegar a entender nada realizó su último vuelo en helicóptero.
    La realidad es directa y mucho más cruda.
    Además ahora que cada vez más, se votan candidatos y no partidos.
    La desaparición de los partidos se ve más claramente en los nuevos. Los partidos viejos siguen teniendo un poco de predicamento (llamado “voto cautivo”).
    Pero veamos los otros. López Murphy es él sólo. Macri no puede imponer a ninguno de sus laderos y compañeros de siempre (Pinedo o Larreta no suman), y debió inventar a Michetti. Carrió no tiene a nadie y presenta exmilitantes de otros partidos (el delarruista Olivera; la exrenovadora y exaliancista Bullrich; al ex lavagnista Pat Gray); podemos decir además que en ARI o Coalición actual, nunca hubo (ni habrá), internas.
    El mismo Kirchner no pudo imponer a Alberto Fernández en la Capital (para llegar a ganar la interna utilizó toda la presión y el fraude), en Buenos Aires tuvo que recurrir a Scioli (prácticamente un infiltrado para cualquier pingüino), porque todos sabemos cómo le podría haber ido con un candidato como Kunkel.
    No me quedan dudas de la vigencia de dos premisas: se votan personas (y esto es así para todos los partidos), y se plebiscita la gestión de gobierno.
    Néstor no podrá decir no es a mí ni a mi gobierno ni a la gestión de intendentes, gobernadores ni a la misma Cristina.
    Señores, esto es un verdadero plebiscito. No hay hombres detrás de las boletas. Han puesto la cara y el cuerpo.
    El gobierno matrimonial lo ha convocado.
    Parte importante de la democracia es participar activamente y aceptar los resultados.
    Hemos aceptado las reglas de juego cuando convocó la dictadura (y la derrotamos en las urnas), sería insensato rechazar las reglas que legal y legítimamente establece este gobierno democrático aunque votemos desaprobándolo.

    Roque


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