El pacto social

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No es fácil definir con precisión el concepto de “pacto social”. El hecho de que sus raíces penetren la cultura política, económica, social y laboral de cada país hace que su forma, contenido y resultados difieran significativamente de un país a otro e incluso a lo largo del tiempo en el mismo país. No obstante, algunos de los rasgos que se repiten permiten destinguirlo de la negociación colectiva y de los convenios colectivos.

En primer lugar cabe destacar que en el pacto social el Estado o las autoridades públicas –nacionales, regionales o municipales– participan como actores junto con las organizaciones de empleadores y de trabajadores. A veces participan incluso otros actores tales como las ONG.

En segundo lugar, el pacto social por lo general se centra en torno a las políticas macroeconómicas y sociales y no en torno a las condiciones de empleo, que son ámbitos que interesan a la negociación colectiva y tiene lugar entre representantes de los empleadores y de los trabajadores.

En tercer lugar, el pacto social suele representar un consenso entre los principales actores respecto de la orientación de las principales políticas económicas y sociales.

No existe un patrón normalizado para el pacto social. En el extremo de un contínuo cabría citar el memorando o declaración de intenciones; en el otro extremo, alguna lista detallada de medidas políticas y métodos para abordar los problemas sociales y económicos a los que hace frente el país

Los pactos sociales han dado resultado en algunos países pues han permitido conciliar intereses diferentes, en particular en países donde los retos económicos y sociales son de gran importancia. Por ejemplo, muchos Estados miembros de la Unión Europea firmaron pactos sociales en el decenio de 1990 cuando preparaban la introducción de la moneda única (euro). En varios países de Europa central y oriental se firmaron pactos sociales para abordar aspectos específicos de la transición de una economía de planificación central a una economía de mercado. También se pueden citar otros ejemplos de pactos sociales en Asia, Sudamérica, América central y Africa, firmados en momentos en que los países en cuestión hacían frente a crisis financieras y programas de ajuste estructural, entre otros.

Los pactos sociales han permitido manejar con acierto los problemas socioeconómicos al conseguir equilibrar en alguna medida las dimensiones sociales y las económicas. Pueden constituir una oportunidad interesante para impulsar una mayor participación de las organizaciones de trabajadores y de empleadores en el quehacer público.

Estimada Cristina, el promover un pacto social es lindo, pero como bien aconseja Mafalda, a no confundir lo lindo con fácil.

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