Fidel, en el “Café Versailles”…alguien lloró

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Estuve dos veces en Cuba, en mi segunda visita, conocí y hablé con Fidel, una foto en mi escritorio da cuenta de su brazo posado sobre mi hombro y mi mano tratando de circunvalar su cintura, sentí en aquel día del lejano 1991 que había estado con la historia, con parte de la historia grande de América Latina…sus uñas largas me impresionaron, la sagacidad de su mirada, traté hablando de cualquier tema de alargar los minutos del encuentro, lo fui logrando hasta que dos poderosas tetas de Trinidad Tobago distrajeron su atención y fui invitado cortéstemente a dejarles el lugar del díalogo…

Ayer, fue el día que él eligió para salir del primer lugar de la escena política cubana y lo hizo con un Mensaje del Comandante en Jefe al pueblo cubano, me gustó el final… “Seguiré escribiendo bajo el título Reflexiones del compañero Fidel, será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso”

Seré cuidadoso, dos palabras que desde hace veinticiatro horas dan vuelta en mi cabeza, nada más hermoso para pronunciarlas en una despedida, que por cierto lo fue, para dar vuelta la página de 50 años de historia que todos conocemos y que merece opiniones encontradas a favor y en contra de este hombre, el caballo, cuyo nombre, Fidel Castro Ruz es un ícono de nuestra historia contemporánea.

Hace un año y medio, cené en la Pequeña Habana de Miami en el Café Versailles, un símbolo del anticastrismo que ayer festejó la salida de Fidel y recuerdo a un mozo que me dijo…”aunque no lo queremos, el espíritu de Fidel da vuelta por estas paredes, da existencia a este lugar”, al recordarlo imaginé que en medio del odio y la algarabía…alguien lloró.

La poetisa cubana, Carilda Oliver Labra, nacida en Matanzas en 1924, dos años antes que Fidel, nacido en Birán en 1926, fue compañera en sus estudios de abogacía en La Habana, ella le escribió al amor y Fidel a la revolución, ambos con pasión, a los desórdenes que cambian la vida personal y la vida de un pueblo…

Dicen que ayer al enterarse Carilda de la decisión de Fidel, recordó este poema…

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

3 comentarios

  1. [...] La política al poder: emotivo, sobre la renuncia de Fidel [...]

  2. Nunca estuve cerca de Castro,auque mi espiritu derechon no me permitía compartir sus ideas,realmente cuando aparecen “TIPOS” ( así con mayusculas )como este rebelde a morir , contra los soberbios imperialistas,que condenaron a su pueblo al mas infame bloqueo que se tenga memoria ,y que a fuerza de no transar,dejará imbuido en su pueblo un sentimiento tal, que solo un peronista como yo, podrá comprender. Para mi estos “TIPOS” incentivan mi admiración por los luchadores ,que defienden a su pueblo.Vengan de donde vengan. Al fin ,izquierda o derecha es solo un lugar,lo importante es nuestro puablo y para Castro ,su unico amor es su pueblo. Su retiro cuando lo dispone él y no el imperio lo hace mas grande ,si se puede. Chau, Fidel

  3. yo lo tuve a 10 metros, en el 2001… y también ayer se colaron en mi sentimientos de todo tipo. Querido, odiado… pero eso si, imprescindible.


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