Muchas veces, cuando niño, acodado en el muelle de la ría de su Gallegos natal, viendo pasar los aviones en tránsito a Australia, imaginaba dominar el arte de los aussies en el manejo del boomerang… un diccionario le enseñó que significaba ¡ Vuelve bastón! , un amigo de su padre se lo regaló, para un cumpleaños, en su pisciano día de febrero, bajo la protección china de la serpiente …
Cuando se hizo político, ya dominaba el arte del boomerang…pero más le gustaba el Kylie, una especie de boomerang que golpeaba y no volvía, un profesor en La Plata, lo había precavido del efecto boomerang , en la política...“todo lo que va vuelve”
No le creyó, y luego en su experiencia como gobernador y presidente, siempre confió en su Kylie salvador, lanzado con maestría, desde el atril de sus discursos y en las arengas de sus inauguraciones…
Hace 48 horas decidió sacudirlo y chicanearlo a “Mauricio, que es Macri…eh”, extendió la mano para que el jefe de gabinete le entregase su Kylie, pero éste se equivocó y le dio un boomerang, para el Alberto F. ” ce..gual”…eran parecidos…
Sin mirar, y confiando en ver rodar por el piso, la humanidad del ingeniero empresario devenido en político, lo lanzó….lo vio volar… y de pronto…lo vio regresar cargado de ironía… para…”Kirchner, que es Néstor…para Daniel, que es Filmus”…
Cristina palideció y se acordó del platense profesor que los instruyó a ambos, sobre el efecto boomerang y de la anécdota que el académico contaba para ilustrar el concepto…
… En cierta ocasión, Bernard Shaw recibió una carta cuyo contenido era una sola palabra: “Imbécil”.
Al leerla, flemático, Shaw sólo dijo: “En mi vida he recibido muchas cartas sin firma, pero ésta es la primera vez que recibo una firma sin carta”
Ergo, como decía mi abuela ” ojo….todo vuelve, duplicado”.
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